jueves, 8 de septiembre de 2011

Estoy contigo.

En 5 años son muchas las cosas que nos suceden como seres vivos; crecemos, aprendemos, sufrimos, lloramos, nos separamos o reunimos con gente que habíamos olvidado, tomamos decisiones, y emprendemos caminos.

Las bandas no están fuera de ninguno de estos procesos, y muy por el contrario, son victimas de múltiples desarrollos de manera simultanea, como una fuerza viviente llevada hacia todas direcciones por las partes
que la conforman. Red Hot Chili Peppers ha tenido una carrera marcada desde sus inicios por este tipo de turbulencias:  problemas de droga, excesos y  conflictos personales han mermado constantemente lo que podría haber sido un desarrollo bastante más ameno en cuanto a estilos, formaciones y constancia, por ejemplo.

Pero a su vez, los Peppers han demostrado ser una banda que posee una fuerza interna capaz de resistir incluso la muerte, y siempre con un nuevo aire, que busca innovar y ampliar su gama sonora a lugares que no habían sido explorados anteriormente.

I'm With You no es la excepción a esta tendencia en lo más mínimo. Si bien la ausencia de Frusciante no deja a nadie indiferente, el guitarrista icono de la agrupación simplemente ya no está en la banda, y no hay nada que podamos hacer al respecto, suponer cómo habría sido el disco con él,  qué sería de la banda si no se hubiese ido, no nos llevará a nada más que a limitarnos a escuchar de manera consciente lo que a mi parecer es un trabajo muy interesante en cuanto a los elementos que lo conforman, aunque débil en el enfoque.


Al momento de escuchar el disco lo primero que me descolocó fue el fuerte enfoque popero que tiene, canciones muy energéticas, positivas, melodías "oreja"... la verdad es que extrañaba la rebeldía y crudeza de los trabajos anteriores. Si bien las últimas dos entregas (By The Way 2002, Stadium Arcadium 2006) no se caracterizaban tampoco por poseer esa sonoridad "derrite rostros", sí estaban marcados por búsquedas sonoras igual de ambiciosas, que simplemente apuntaban en otra dirección. Lo que I'm With You parecía en una primera instancia, era la consolidación del sonido globalizado de los Peppers, y a mi juicio sumamente industrializado y estandarizado.

Pero las sorpresas comenzaron a aparecer de a poco, acordes nuevos, rítmicas inusuales, celestiales arreglos vocales, capas y capas de guitarra eléctrica generando atmósferas y espacios cálidos, como colchones sonoros a distintas zonas sensoriales, dejando como resultado un disco que posee nuevos elementos musicales, nuevas sonoridades, pero que no termina de convencer en su resultado final.

I'm With You abre con el tema Monarchy of Roses, una canción que marca de entrada lo que será la tónica del disco, es una canción levantadora, con un verso poderoso, interesante y desquiciado, que abre en un coro sumamente bailable, con una melodía suave, fácil de incorporar con solo una escuchada. Primer "pero" del disco: Muy buen materíal musical se pierde en coros convencionales y predecibles, como es el caso también de Look Around, track número 6 del disco. La siguiente canción, Factory of Faith es del mismo club, y también una que marcará una tendencia dentro del disco: El bajo.

El bajo en I'm With You es Flea, definitivamente y sin lugar a dudas, pero es Flea en otra actitud, son líneas de bajo sólidas, pero repetitivas. Hay poca improvisación dentro del trabajo bajístico, lo que no significa deficiente, en ningún caso. Josh Klinghoffer es un guitarrista sumamente espacial, aéreo, delicado y muy sutil, por ende el rol de Flea debía ser adaptado a las exigencias de las nuevas circunstancias.

Brendan's Death Song, la tercera canción del disco es la primera muestra concreta de la búsqueda musical de este nuevo trabajo, comenzando en formato acústico, suave y muy íntima, va de apoco creciendo y agarrando cuerpo, para entrar a un interludio agresivo, de una nota base que se desarrolla dentro de un creccendo, como si fuese un túnel. Si esta canción hubiese sido compuesta hace 20 años, o incluso 10, habría tomado una nueva dirección al salir de este puente, y terminado en un punto diferente al cual empezó, sin embargo estamos en el siglo XXI, donde todo vuelve a su eje. Y esta canción vuelve al coro, que se repite un par de veces hasta terminar el tema sumando ciertos arreglos vocales, pero sin cambiar la base de fondo, otro final predecible para lo que venía siendo una gran, gran obra. Mención honrosa al trabajo de Chad Smith en esta canción (Y durante todo el disco), donde se luce de manera notable, preciso, sólido y creativo, el baterista es uno de los puntos altos durante todo el álbum.

Ethiopia y Did I Let You Know son dos momentos muy interesantes en cuanto a la parte rítmica del disco. El primero posee un verso en una cifra métrica de 7/8, muy inusual para lo que son los Peppers, y a pesar de que es un ritmo que tiende a cojear, los californianos logran funkearlo de manera exitosa y mezclarlo, además, con una melodía que recuerda de alguna manera a algún lugar entre Africa y Medio Oriente, logrando mezclar diferentes elementos en una sola canción que suena sumamente homogénea

Did I Let You Know, corte número 8 del disco, inmediatamente después del primer single The Adventures of Raindance Maggie, posee un saborcillo latino que se siente, abre con una batería haciendo un ritmo de habanera sumamente rockerizado, al que se suma una gutiarra con un punteo maravilloso, generan una mezcla entre sabor, melancolía y calidez, a mi parecer una de las mejores canciones del disco.

Desde aqui en adelante el disco comienza a volverse más interesante, las canciones son más variadas y más versátiles, Goodbye Hooray es el corte más rockero del disco, batería y bajo sincronizados en una explosión rítmica singular, y una guitarra asesina, que ojalá estuviera más fuerte, porque se tiene a perderse un poco dentro del juego de voces entre Kiedis y Klinghoffer.

De aqui hacia el final el disco bombardea con temazo tras temazo, Happyness Loves Company, Police Station, un bellísimo lento con un arpeggio de guitarra delicado y absorbente, Even You, Brutus?, donde Kiedis canta con una mezcla entre pregón y rap muy penetrante, casi gritándote en la cara, una canción muy potente con un coro realmente magno. Meet me at the Corner es otro lento de categoría, una base solida, bella melodía vocal, y un quiebre en donde la voz de Klinghoffer toma protagonismo y es casi desgarrador.

El tema final del disco, Dance, Dance, Dance, es una alegre pieza musical, con mucha atmósfera y muy apacible, es el cierre idóneo para este trabajo que busca acompañar, dar energía y  vibras positivas. Hace rato que los Peppers se sobrepusieron a los fantasmas de su pasado y comenzaron a tener una altura de miras más madura, y cada vez más conscientes de su propia mortalidad, es ese el mensaje que buscan dar hoy en día, vivir, disfrutar, amar. A la naturaleza, a quienes nos rodean, nuestras penas y sufrimientos son todo parte de la bella experiencia que estar vivo, y es eso lo que Red Hot Chili Peppers es en este momento.

I'm With You es un avance en términos musicales, posee experimentación, novedad, elementos nuevos para la banda, no por nada Flea se dedicó a estudiar piano y teoría musical los últimos años, y la verdad es que se nota. Las melodías de Kiedis suenan limpias, bien trabajadas, Chad Smith destroza la batería durante todo el disco, y Josh se dedica a generar capas y capas de guitarras muy interesantes, que quizás no obtuvieron el protagonismo que merecían. Si hay algo que criticar del disco es que, a mi parecer, el enfoque general del trabajo terminó por limitar los resultados de una entrega que podría haber sido realmente original y novedosa,  quizás la timidez del nuevo guitarrista, la incertidumbre de sacar un trabajo sin John Frusciante luego de 12 años, o simplemente parte de la búsqueda que es este nuevo disco era esa. Un poco más de actitud para la próxima, y de seguro tendremos una bomba.

Pablo K.

The Adventures Of Raindance Maggie


Did I Let You Know


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